Pedro Salinas

Pedro Salinas, el poeta surrealista, intimista, refinado, sencillo y profundo, nació en Madrid el 27 de noviembre de 1891, vivió su juventud y madurez en la primera mitad del siglo XX, siendo un gran exponente de la poesía lírica española,

Desde joven, Salinas mostró un interés sobresaliente por la literatura. Asistió a colegios prestigiosos en Madrid, donde comenzó a formarse en artes y humanidades, lo que sentaría las bases de su futura carrera académica y poética. Su afición por las letras se consolidó a lo largo de su juventud, especialmente durante sus años universitarios.

Integró la Generación del 27, y junto a Guillén y Gerardo Diego, fue un claro representante de la poesía pura, expresada en sus versos libres. Leo Spitzer, calificó su estilo como de “conceptismo interior”.

Salinas se vio profundamente influenciado por el modernismo de Rubén Darío y el estilo simbolista europeo. Las ideas filosóficas de Henri Bergson y el contacto con la poesía francesa también marcaron su obra, aportando una dimensión introspectiva y pura a sus versos. Estos elementos se reflejan en su interés por la poesía pura y el concepto de “conceptismo interior” que tanto le caracterizaba.

Fueron sus padres, el comerciante Pedro Salinas Elmas y Soledad Serrano Fernández. Estudiante comprometido, estudió Derecho y Filosofía y Letras, llegando a graduarse como Doctor en Letras.

Se dedicó a la docencia universitaria, habiendo sido lector de español en La Sorbona entre los años 1914 y 1917; profesor en 1918 en la Universidad de Sevilla; en 1922 de la Universidad de Cambridge; enseñando en 1923 en la Universidad de Murcia para luego ejercer en la universidad de Madrid en 1926.

Durante la Guerra Civil Española, Salinas, como muchos de sus contemporáneos, se encontró en una encrucijada personal y profesional. Aunque sus actividades se centraron principalmente en la escritura y el pensamiento académico, la tragedia de la guerra le impulsó a buscar nuevos horizontes fuera de España, manteniendo siempre un firme compromiso con la cultura y los ideales humanistas.

Con la Guerra Civil española se trasladó a América desempeñándose en la docencia en Estados Unidos, en la universidad de Wellesley College y en la Universidad Johns Hopkins. En 1943 ejerció en la Universidad de Puerto Rico hasta 1946, en que retornó a la Universidad Johns Hopkins.

En Estados Unidos, Salinas fue recibido con alto reconocimiento en los círculos literarios. Su capacidad para unir la tradición poética española con las tendencias modernas del siglo XX captó la atención de académicos y estudiantes. Publicó algunas de sus obras más significativas durante su estancia, influyendo en futuras generaciones de poetas y consolidando su reputación internacional como un poeta innovador y profundamente personal.

Desde 1915 estuvo casado con Margarita Bonmatí Botella, a quien le escribió “Cartas de amor a Margarita”. Fue padre de dos hijos, Soledad y Jaime. Su esposa intentó suicidarse al conocer un romance que su esposo mantenía desde 1932 con una estudiante y luego profesora de literatura española, Katherine R. Whitmore. A esta amante le dedicó “La voz a ti debida” (1933) “Razón de amor” (1936) y “Largo lamento”(1939).

Estas obras, dedicadas a Katherine R. Whitmore, destacan por su exploración meticulosa de la emotividad y la experiencia amorosa. Salinas rompe con la métrica tradicional a través del verso libre, lo que le permite expresar de manera más íntima y directa los conflictos y sentimientos profundos. «La voz a ti debida» es especialmente relevante por su innovador enfoque del amor como un diálogo constante.

En 1932 fundó la revista “Índice Literario” y tuvo a su cargo la sección de literatura moderna, entre 1928 y 1936 del Centro de Estudios Históricos.

Escribió entre otras obras poéticas: “Presagios” (1923), “Seguro azar” (1929) “Fábulas y signo” (1931) “La voz a ti debida” (1934) “Razón de amor” (1936) “Error de cálculo” (1938) “Poesía junta” (1942) “El Contemplado” (1946) “Todo más claro” (1949) “poesías completas” (1955-1956-1971) y “Volverse y otros poemas” (1957).

Entre sus prosas podemos nombrar “Vísperas del gozo” (1926), “La bomba increíble” (1950) y “El desnudo impecable” (1951).

Escribió también obras de teatro: En 1936 “El director”, en 1943 “Ella y sus fuentes”, siendo de 1945, “La cabeza de la medusa”, “Sobre seguro”, Judit y el tirano”, Caín o una Gloria científica” y “La estratosfera”. “El precio” y “El chantajista” datan de 1947.

Falleció en Boston, el 4 de diciembre de 1951. Sus restos descansan en Puerto Rico.

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